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El encanto reencontrado de los paseos
Una forma especialmente agradable de conocer una ciudad es disfrutar de sus paseos. Es en ellos donde la mayoría de las veces encuentras el verdadero espíritu de la urbe y sus habitantes, que disfrutan de estos lugares públicos, en plena armonía con el entorno y los demás ciudadanos.
Cualquier hora es buena para disfrutar de los Paseos de Torrevieja, desde las tempranas horas de la amanecida hasta la cálida puesta del sol. Para todas ellas hay un paseo adecuado. Solitarios, para quienes gustan de disfrutar del entorno; concurridos, para los que disfrutan paseando entre las gentes; urbanos, la mayoría de ellos; naturales, caminando entre dunas y pinos; y, cómo no, Mediterráneos.

El Mar Mediterráneo siempre está presente en Torrevieja, y quizás uno de sus paseos más emblemáticos hoy día sea el construido sobre el Dique de Levante, que se adentra en el mar, dando la sensación, al pisar la tablazón de su piso elevado, de estar caminando sobre la cubierta de un buque, que se aproximó demasiado a la costa para disfrutar de la ciudad. Sus casi dos kilómetros de longitud, hacen que sea el lugar ideal para amaneceres y ocasos, pues difícil de igualar es contemplar la puesta de sol desde el final de este paseo, ultimado con el omnipresente faro de su puerto, o disfrutar de un espectacular amanecer desde el mirador en el que está situada la estatua dedicada a la mujer del marino, símbolo de la madre torrevejense de otros tiempos en los que la vida estaba aún más ligada al mar que hoy día.

Como continuación, o comienzo a este paseo, se encuentra el dedicado al insigne periodista Juan Aparicio, también conocido como Paseo Marítimo o de Las Rocas, probablemente el más concurrido de la localidad, repleto de un abigarrado público que lo inunda a todas las horas del día. En él, descansando eternamente en un banco de piedra, se encuentra la estatua de “La Bella Lola”, que en su mirada de bronce oculta la añoranza por ese amor que se encuentra más allá de la línea del horizonte, y que impertérrita, consiente que miles de turistas y visitantes se lleven un recuerdo fotográfico sentados a su vera. Otro merecido homenaje a la mujer, por quien los torrevejenses sienten un especial respeto y afección.

En el Paseo de Juan Aparicio también tiene su lugar el marino torrevejense, que recibe un merecido homenaje en el monumento que en uno de sus extremos se erige en honor al “Hombre del Mar” que posa su mirada inmortal en el lejano horizonte, buscando ese barco con el que volver a surcar los siete mares.
Este paseo tiene su continuación por el existente en la Playa del Cura, que se une, a través del Monumento a las Culturas del Mediterráneo y la “Curva del Palangre”, con el Paseo de la Playa de Los Locos. Podemos seguir, transitando -de momento- por terreno pedregoso, y pasando por Las Calas, llegamos al Paseo de la Playa de La Mata, que a lo largo de tres kilómetros nos adentrará en el último sistema de dunas fósiles de la Comunidad Valenciana, con un diseño tal, que ha permitido la recuperación ejemplar de la playa y el contiguo parque del Molino del Agua, el único Parque Natural Municipal de la Comunidad Valenciana, llevándonos hasta los vestigios del antiguo embarcadero romano de la pedanía de La Mata.

Y para el final hemos dejado los paseos más urbanos, el de La Libertad, también conocido como el “Paseo de los Hippies”, con sus múltiples puestos de venta de artesanía, donde encontrar las más sugestivas opciones para ese regalo especial, o el Paseo del Maestro Velero, de entrañable recuerdo para el torrevejense y que colgado sobre el Puerto Deportivo de Marina Internacional, ofrece una bonita vista de éste.

Por último, situado entre ambos, el “paseo” por excelencia, el Paseo de Vista Alegre, tan importante para la ciudad, que presta su nombre al semanario local, que este año cumple su sesenta aniversario. El Paseo de Vista Alegre, fue en tiempos pasados, alma de la ciudad, y en sus orígenes contó con un “templete” donde la banda de música ofrecía sus conciertos, desaparecido el “templete” hoy se recuerda a la banda de música con una escultura de bronce, donde unos músicos y su director hacen que el sonido grabado en la memoria de cada uno de los paseantes, les oiga interpretar sus piezas preferidas.

También en este paseo se escucharon las primeras habaneras de la primera edición de su Certamen Internacional, allá por el lejano año de 1955. E igualmente en ese escenario, tiempo ha desaparecido, los torrevejenses y veraneantes de entonces, disfrutaron de estrellas de la canción, pues aún muchos recuerdan a un joven Julio Iglesias que en los albores de su carrera, encandiló a las jovencitas de la época. Como reconocimiento a todos cuantos a lo largo de la historia han hecho posible el Certamen Internacional de Habaneras y Polifonía, en el lugar donde estuvo el primer escenario, se eleva hoy, airoso, el “Monumento al Coralista”.

Parques y jardines
Y tras los paseos, hay que destacar los Parques y Jardines, zonas de ocio tan íntimamente ligadas al espíritu mediterráneo de los pueblos y ciudades de la Comunidad Valenciana. Y Torrevieja no se queda atrás en estos espacios públicos, más bien al contrario, ya que en los últimos años los Parques y Jardines han experimentado un aumento en cantidad y calidad realmente notable.

Podemos comenzar por la Plaza de la Constitución, quizás la plaza más tradicional de la localidad. En ella se encuentran situados tanto el Ayuntamiento como la Iglesia Arciprestal de la Inmaculada Concepción. De aspecto y arquitectura tradicional, en la plaza destaca la presencia de la cerámica en colores ocres y amarillos oscuros, tal y como era su aspecto desde hace casi un siglo. Poblada de un extenso arbolado, en su centro se ubica una pequeña fuente y en ella, todos los años, se instala un gran Belén. Es una plaza muy concurrida.
Otra plaza recuperada hace pocos años es la Plaza del Molino, situada en la zona norte, ocupa una superficie de unos 4.000 m2. y su elemento principal es una reproducción de uno de los molinos de viento que en esa misma zona existieron a lo largo del siglo XIX. Esta plaza también cuenta con un gran arbolado autóctono.
El Jardín de las Naciones es un magnífico parque, situado en la confluencia de las cerretas N-332 y CV-90. Tiene una extensión de casi 40.000 m2. y entre sus instalaciones cuenta con un gran lago, que en sus orillas forma la silueta del continente europeo. En el lago se alza un gran geiser y entre el gran arbolado del parque se encuentran diseminas diversas obras escultóricas de gran valor. Así mismo, el parque tiene en su interior una Sala de Exposiciones ubicada en lo que fueron unos antiguos aljibes, y una ermita dedicada a San Emigdio, Copatrón de la localidad y abogado contra las catástrofes naturales.
El Parque de Doña Sinforosa es el lugar ideal para escuchar a la Banda de Música realizar diversas interpretaciones, especialmente en las soleadas mañanas de primavera, en el Templete neoclásico allí existente. Situado frente a la Playa del Acequión y al Puerto Deportivo Marina Internacional, cuenta con un numero arbolado de gran porte y con una preciosa y antigua fuente restaurada.
El Parque del Molino del Agua, debe su nombre a la existencia de un acuífero en su subsuelo, desde donde se enviaba agua hacia Torrevieja y la factoría de las Salinas, impulsada por medio de un antiguo molino. Hoy es un gran espacio natural con más de 500.000 m2. de superficie, poblado principalmente de pinos y que cuenta con numerosos senderos, y un pequeño caudal de agua que acaba en un bonito lago, todo ello abastecido con las propias aguas del acuífero. Este parque llega desde las inmediaciones de la CN-332 hasta la misma Playa de la Mata y está declarado Parque Natural Municipal por la Generalitat Valenciana.
Hay otros muchos Parques y Jardines, de los que no podemos realizar reseña, ya que necesitaríamos mucho más especio del disponible, sólo queda nombrar a algunos de los más destacados como son el Parque del Rincón de Asturias, la Plaza de María Asunción, la Plaza de la Marina Española, la Plaza de Miguel Hernández, la del Alcalde Waldo Calero, la de Las Barcas o el gran Parque Antonio Soria, entre otros.