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El litoral costero de Torrevieja ofrece gran variedad de oferta para disfrutar del mar y del sol. Donde se concentra una mayor cantidad de público es en sus playas, de fina arena, entre las que destaca por su extensión la denominada “Playa de La Mata” con más de dos kilómetros de longitud. En ella se encuentra el Parque Natural Municipal del “Molino del Agua” que guarda en su perímetro a las últimas dunas fósiles de la Comunidad Valenciana. |
Descendiendo hacia el Sur, la siguiente playa es la llamada de “Los Locos”, muy concurrida y dotada como la anterior de todos los servicios, debe su nombre a que en tiempos pasados existía en ella un sanatorio psiquiátrico, donde en verano eran trasladados los internos de un centro de la cercana Murcia, propiedad del mismo doctor.
Tras pasar por la diminuta playita de la “Curva del Palangre” encontramos a la “Playa del Cura”, una playa urbana rodeada de edificios y probablemente la más concurrida de la localidad.
Dentro de la dársena portuaria se encuentra la denominada “Playa del Acequión”, que aún no estando declarada como playa, por formar parte de la dársena, la limpieza de su arena y claridad de sus aguas hacen que sea utilizada cada día por miles de bañistas.
Tras pasar el dique de poniente o de la sal, se encuentra la “Playa de los Náufragos” que en los últimos años ha experimentado una gran regeneración y en la actualidad pasa a ser una de las preferidas de los turistas y residentes en Torrevieja.
Por último, y algo más alejada del casco urbano, se encuentra la pequeña “Cala Ferris”, que rodeada de palmeras, ofrece la sensación de una coqueta playa tropical.
El otro elemento característico del litoral torrevejense son sus acantilados, parajes agrestes donde el mar estrella su oleaje contra las afiladas rocas, pero entre ellas, se esconden pequeñas “calas” que convierten el baño en un placer exclusivo. Calas como las de “El Mojón”, “La Zorra”, “La Higuera”, “El Gambote” o la “Cala de los Trabajos” son el refugio de un reducido grupo de bañistas que gustan de las aguas profundas y los sitios poco concurridos.
Por último es necesario destacar las piscinas naturales construidas en mar abierto en el Paseo Marítimo de Juan Aparicio, donde tomar un baño de sol o de mar se convierte en un placer obtenible en pleno centro de la ciudad, a escasos metros de numerosos bares, restaurantes, cafeterías o heladerías, para reponer fuerzas y continuar con un completo día de baños.
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